
“El mundo entero se había puesto en movimiento. El asentado universo se estremecía todo y parecía recién hecho porque se mostraba haciéndose a cada instante. El mundo había roto sus cadenas. Los cipreses antes inmóviles eran llamas verdes estremecidas por su vibración interna y no por el viento; las hierbas se estiraban hacia lo alto en un impulso diminuto pero irrefrenable, las nubes se formaban y deshacían incansablemente. Todo era mutable, poroso, lleno de bocas ávidas respirando, el cosmos era un tórax aspirando, expirando…”
Así es la vida misma que pasa a nuestro alrededor, impasiva, sin detenerse, marivollosamente haciendo de cada momento un instante sencillamente irrepetible,… así es como vive Glauka, La Vieja Sirena, cada minuto de su vida que le hace sentir el mundo, su respiración … y tal como es lo acepta con irrefutable generosidad.
Y así es, el sentir de la vida de esa manera, vivirla y no pasar por ella, cada pequeña cosa que pasa a nuestro alrededor es un tributo a la vida misma, el pasar de largo, el no percibirlo, el no pararnos a sentirlo… es una ofrenda a lo “no vida” porque el morir no solo es perecer, no es solo el dejar de existir, es tambien el no vivir,,,
En esta estación en que parece que todo cuanto nos rodea tiende a caducar como si fuese una manera mas de morir, las hojas caen, los tonos se vuelven oscuros, el cielo más gris, como si no existiese vida en ese acto, cuando es mas que un morir, es un revivir con mas vida aún; en una esquina de la calle, en un lado del
parque, acaban de florecer unos Palos Borrachos, como queriendo adornar el cielo de otro color, unos con sus flores blancas/amarillas y otros con tonalidad rosa, con la curiosa forma de sus ramas y su ancho tronco bombacho y sus espinas, queriendo amarrar la vida, gritarla, amarla por encima de todo como la leyenda que encierra…
Si Glauka te encontrará…………., se enamoraría de tí seas quién seas, del corazón que dicta a esa mano que escribe.
Ojalá sigas VIVIENDO siempre así, VIVIR VIVIENDO!!!!!!!!!!!!!!